viernes, 13 de octubre de 2017

Estatua de Heliodoro Castillo


Varios amigos me han pedido socializar un poco más de información a cerca de la estatua del General Heliodoro Castillo que recientemente se develó en el centro de Tlacotepec. Encantado:
Mide 2.20 m. de altura, está hecha de bronce. Su elaboración obedece a un acuerdo de Cabildo votado el pasado 16 de febrero, en el que se aprobó la realización de dicha estatua en el marco de los primeros 100 años de la muerte del General, ahí mismo se ordenó también la colocación de una cápsula del tiempo que se abrirá el 16 de marzo de 2067, fecha en la que se cumplirán 150 años de la muerte de nuestro caudillo revolucionario (por cierto, ese mismo 16 de marzo de 2067 se cumplirán exactamente 51 años del nacimiento de mi hija Majo y 103 del nacimiento de mi señor padre Heriberto).
Si observamos detenidamente la estatua, nos daremos cuenta que tiene los rasgos de una persona bastante joven, esto es así porque se elaboró con base en un retrato que se le tomó a Heliodoro Castillo en la ciudad de Iguala en 1915, cuando tenía apenas 28 años de edad. Para nuestro asombro, a esa edad ya había sido gobernador interino de Guerrero y era ya el segundo hombre que gozaba de la mayor confianza de Emiliano Zapata en nuestro Estado (un año antes había recibido precisamente de Zapata el rango de General de División). Heliodoro Castillo habría de morir un año y medio después, sin haber cumplido siquiera los 30 años de edad.
A diferencia de Pancho Villa, Emiliano Zapata y algunos otros personajes de la Revolución, a Heliodoro Castillo no le gustaba ser retratado; no le agradaba la idea de aparecer en los periódicos, que por aquel tiempo se ocupaban mucho de los asuntos de la Revolución Mexicana, que estaba en pleno desarrollo. Por esa conducta tan reservada de Heliodoro Castillo es que no tenemos muchas fotografías suyas; de hecho, si nos tomamos la molestia de observar detenidamente las poquísimas fotografías que mayormente circulan cuando se habla de nuestro personaje, nos daremos cuenta de que en todos los casos se trata de un acercamiento a su rostro, a veces con boina, sin ella o con sombrero, pero se trata en efecto de acercamientos y ediciones a partir de la misma fotografía, la cual, como he dicho, se tomó como base para la elaboración de la estatua recientemente develada.
El General se tomó ese retrato después de haber asistido a un desayuno en casa de una familia amiga suya, para ser más precisos por invitación de las hijas de esa familia, unas señoritas de apellido García, quienes, junto con su madre, lo convencieron a que accediera tomarse el tan mencionado retrato. En él aparece de pie, con su pistola enfundada y con la mano derecha recargada sobre su sable, que está clavado en el piso. Cuando eso sucedió, acababa de regresar de cumplir una comisión ante el entonces presidente de la República, don Eulalio Gutiérrez, en la Ciudad de México, en donde, por cierto, contó con la ayuda y complicidad de un paisano nuestro, originario de Tlacotepec, que increíblemente tenía un empleo en Palacio Nacional (a los tlacoteros se nos da mucho eso de aparecer en los lugares menos pensados), pero esa es otra historia, que quizá en otra publicación valga la pena contar.
Luis DIRCIO

lunes, 20 de marzo de 2017

Datos biográficos del General Heliodoro Castillo



El pasado juves, 16 de marzo del año en curso, se cumplieron 100 años de la muerte del General Heliodoro Castillo. A manera de tributo por este Centenario Luctuoso, ofrezco los siguientes datos biográficos, con la esperanza de que sean de utilidad para fortalecer el sentido de identidad y la memoria histórica de los habitantes de este municipio, que lleva el nombre de este héroe de la Revolución Mexicana:

3 de julio de 1887, nacimiento de Heliodoro Castillo Castro en Tlacotepec, siendo sus padres Lucio Castillo Alarcón (cuyo padre era originario de Toluca y su madre de Chilpancingo) y María Sóstenes Castro Aguilar (cuyos padres eran a su vez de Tixtla).

Estudió hasta cuarto año de primaria en Tlacotepec.

Entre sus hermanos mayores se cuentan Pascual y Zeferino; entre los menores: Mateo y Samuel. Sus hermanas: Abelina, Salutina, Amalia, Ernestina, Catalina y Juanita. Tuvo 2 hijos: Guadalupe y Felipe Castillo Mercado.

Los indicios históricos indican que no pertenecía a una familia muy pobre, ya que su padre tenía varias propiedades y, además de la agricultura, se dedicaban a la crianza y compraventa de ganado vacuno.

Es común denominador que los líderes revolucionarios fueran (previo a su participación en el levantamiento armado) grandes conocedores de los caminos y la región en donde tuvieron su zona de influencia. Heliodoro Castillo no fue la excepción, en los relatos de las campañas armadas en que participó, aparece con frecuencia su talento de estratega, acompañado de su conocimiento de los caminos y atajos para llegar de un punto geográfico a otro (una capacidad que también se advierte en las incursiones del Cura Morelos en Tlacotepec)

También hay indicios de que conoció a Jesús H. Salgado antes de su primer levantamiento armado en Tlacotepec, seguramente a través de sus parientes, entre quienes ocupa un lugar importante Moisés Castillo Reyna.

A principios de 1912 Moisés Castillo Reyna se levanta en armas en Tlacotepec, en apoyo al Plan de San Luis, junto con sus hermanos, primos y algunos sobrinos (entre quienes figura Heliodoro Castillo). Con una acción simbólica que consistió en desarmar a los oficiales de seguridad leales al gobierno de Porfirio Díaz (que en Tlacotepec estaban bajo las órdenes de Macario Pineda).

Se trasladaron hacia el sur del municipio, en concreto a Yextla (pasando por La Reforma, Huerta Vieja y Corral de Piedra) con la finalidad de reclutar gente para la causa de Francisco I. Madero. Todo parece indicar que Moisés no tenía el talento militar de Heliodoro, por lo que fue aprehendido en esa su primera expedición en Yextla; el único que se salvó fue Heliodoro.

El 4 de octubre de 1912 un grupo de jóvenes se levanta en armas en Huerta Vieja, tomando la misma ruta que meses antes había tomado la tropa de Moisés Castillo, aunque con más éxito. Un día después se reúnen en La Yerbabuena (en las inmediaciones de La Ciénega) con Heliodoro Castillo, que durante esos meses había estado escondido y recuperándose de sus heridas con un tío en La Escalera (todo esto al oriente del municipio). En la Yerbabuena lo eligen su jefe y se dirigen a Chapultepec y Tlacotepec.

Entre finales de 1912 y principios de 1913 siguen recorriendo los pueblos del oriente del municipio, y establecen como sus bastiones militares las localidades de El Amate, Las Vinatas y El Limoncillo.

En 1913 dan un golpe decisivo en Tlacotepec, pues dan muerte a Macario Pineda (jefe militar del lugar) en un ataque desde dos frentes: El Periconal y el panteón municipal; ya que Macario Pineda se resguardaba en lo que actualmente es el atrio de la iglesia de Santiago Apóstol.

En este año se adhieren al Plan de Ayala y adoptan el zapatismo, por lo que con esta bandera se dirigen a Xochipala y Chichihualco, plazas que no logran tomar en su primera expedición.

En esta época amplían su actividad hacia lo que conocemos como la zona del Río (Río Balsas), particularmente en Tetela y Acatlán del Río; en este último lugar desarman a una personaje conocido como El Pescado, que era el jefe del zapatismo en Acatlán (repudiado por su conducta reprobable).

Para este momento ya había muerto Francisco I. Madero, por lo que su lucha estaba dirigida en contra de las fuerzas militares leales a Victoriano Huerta.

En estos meses Heliodoro Castillo recibe su nombramiento como Coronel y posteriormente como General. Toma Chichihualco y Heliodoro Castillo entabla relaciones con el General Julián Blanco (quien lo invita a expediciones revolucionarias en la Costa Grande del Estado)

Regresan a Tlacotepec y emprenden una campaña en el poniente del Municipio, particularmente las localidades de Coronilla, Nanzintla y La Laguna de Huayanalco (actualmente del Municipio de San Miguel Totolapan), Puerto Castro y los Ciruelos (de nuestro municipio). Después de esto se dirigen a Teloloapan, en donde Heliodoro Castillo queda como encargado de dicha plaza. Aquí es donde recibe la noticia de la injusta muerte de su hermano menor Samuel y se da el caso que Heliodoro Castillo deja en libertad a los prisioneros de guerra que tenía en Teloloapan (en lugar de fusilarlos como se esperaba).

En 1914 concurre a la toma definitiva de Chilpancingo, Iguala y Buenavista de Cuéllar, con lo que se da el comienzo del dominio pleno del zapatismo en el Estado de Guerrero. Se reúne la Junta Revolucionaria en Tixtla, presidida por Emiliano Zapata y se nombra como gobernador a Jesús H. Salgado, y a Heliodoro Castillo como General de División, con lo que se convierte en uno de los hombres más importantes del zapatismo en el Estado de Guerrero.

Entre agosto y octubre de 1914 Jesús H. Salgado se ausenta de sus funciones y asume de manera temporal el cargo de gobernador del Estado Heliodoro Castillo (quien es recordado en este tiempo por mejorar la infraestructura educativa en Xochipala, Chichihualco y Tlacotepec, principalmente).

En 1915 Heliodoro Castillo es designado por la Junta Revolucionaria en el Estado de Guerrero para desempeñar la comisión de acudir ante el Presidente de México, Eulalio Gutiérrez, con la finalidad de realizar diversas gestiones en favor del zapatismo en Guerrero.

Durante su estancia en la Ciudad de México se entrevista en 2 ocasiones con el Presidente de la República y logra diversos apoyos para fortalecer la lucha armada en nuestro Estado. Además traba amistad con oficiales de la División del Norte, quienes hacen de su conocimiento que el General Pancho Villa había escuchado de sus hazañas, por lo que admiraba el valor e inteligencia militar de Heliodoro Castillo.

A su regreso, después de acudir a un desayuno en la Ciudad de Iguala, en casa de unas amigas de apellido García, Heliodoro Castillo accede a tomarse el único retrato que conocemos de él, en el que aparece de pie, con pistola enfundada y recargado en su espada clavado en el piso. Se trata de su único retrato porque, a diferencia de Pancho Villa, no le gustaba ser fotografiado por la desconfianza de que su imagen apareciera en los periódicos de la época.

La alianza de Emiliano Zapata y Pancho Villa en contra de Venustiano Carranza condujo a una fuerte enemistad entre zapatistas y carrancista en el Estado de Guerrero. Desde 1915 Heliodoro Castillo enfrenta tropas afines a Venustiano Carranza, en batallas que se dan principalmente en el centro del Estado de Guerrero; dichas tropas era comandadas principalmente por Silvestre Mariscal y Julián Blanco (que se había vuelto carrancista).

En 1917, un 16 de marzo, precisamente combatiendo contra las tropas de Venustiano Carranza en Zumpango del Río, Heliodoro Castillo y su escolta son atacados de manera sorpresiva e inesperada, quedando prensado por el peso de su caballo que había sido derribado, por lo cual al verse rodeado, se pega un disparo en la boca.

Al siguiente día fue sepultado con honores en el panteón de Chilpancingo, en donde actualmente reposan sus restos, en la Rotonda de los Hombres Ilustres.

El 09 de diciembre de 1947, El gobernador Baltazar R. Leyva Mancilla decreta el cambio del nombre del Municipio de «Tlacotepec» a «General Heliodoro Castillo». Por lo que en el mes de diciembre de este año nuestro municipio cumplirá 70 años de llevar el nombre que actualmente tiene.